lunes, 28 de septiembre de 2009

De todo un poco

Pido ayuda desde aquí a algún psicólogo, sociólogo o lo que sea que me ayude a entender  las causas que gobiernan los siguientes comportamientos humanos, que me fui encontrando por orden cronológico sin ir más lejos desde ayer tarde:

Domingo, 27 de septiembre de 2009

-17:30- Decidimos, mi novia y yo, a bote pronto, ir al cine a ver una peli. En domingo, solemos ir por la mañana, pero por circunstancias, esta vez no hemos podido. Tb podemos ir entre semana, los viernes, o los sábados antes de salir..., sin ningún problema. Decisión de última hora, la peli empieza a las 18:10.
Llegamos y nos encontramos una cola de gente que no te la acabas ni con 8 litros de queroseno.
Claro! es el puto momento que los borregos tienen programado para ir al cine, no había caído. Y lo que más me jode, es encontrármelo por casualidad, de sorpresa, con toda mi inocencia. Allí, caras de contrariedad, todos jodidos porque no saben si pillarán la entrada a tiempo de que empiece. Como si no hubiera otro puto momento para ir al cine. Yo los miro con cara de: "¿Por qué hoy y ahora, mastuerzos?".
-18:05-Yo, muy listo, hago cola en la máquina. Porque a mí me encanta tratar con máquinas. Yo me cago en el anuncio ese roñoso con su cantinela de que ya no se trata con personas cuando se solicita un servicio. Vivan las máquinas. De hecho, el día que la gente espabile, me quedo sin curro. No veo apenas ninguna actividad en la banca que no pueda hacer de puta madre un buen software o, como mucho, un tío por teléfono. Y si encima ahorran cola, llámame abrazamáquinas. Pues eso, que no necesito que me aconseje la taquillera qué peli debo ver ni ninguna mierda así. Pero hay un problema. Los 4 que tengo delante valen por 40. No se aclaran. De verdad, no digo que todo el mundo no merezca una oportunidad, pero que practiquen en casa con un PC, o que trasteen aunque sea con su puto móvil antes de enfrentarse al mundo exterior.  O al menos que sepan qué película van a ver, que el cine está muy caro para ir a ciegas. Total, que cuando me toca, ya es tarde.
-18:25- De vuelta a casa, vemos a un gilipollas que lleva escrito en la luna trasera del coche "El Diablo". O sea, un chimpancé que probablemente trabaje en una almacén o una obra, se pone un distintivo pretencioso en su carro. Este tipo de cosas tampoco las entiendo. Al mismo tiempo lleva dos pegatinas de margaritas, una a cada lado del maletero. ¿Quién me explica qué fascinante mecanismo de marketing (qué digo, esto tiene nivel de hipnosis colectiva) ha llevado a las garrulas pegatinas de margaritas a lo más alto de los accesorios absurdos?. Aquí encontré una explicación, y pido a todos los dioses que en mi próxima vida NO me toque ser persona.

Lunes, 28 de septiembre de 2009

-08:45- Mi novia tiene hora en el médico. Siempre que ha de ir se lo coge a estas horas, para coincidir con poca gente y para no perder mucho curro. Pero hoy todo ha cambiado. Llueve, y es otoño. El bioterror invade a las reses. Cuando llega, le cuesta encontrar un sitio donde permanecer de pie. Luego se contagian de gripe, los gilipollas.
-15:35- Vuelvo del curro por la misma carretera por donde he venido. Sólo cambia una cosa. Ahora llueve, nada extraordinario, pero llueve. En canto me incorporo, catorce mil coches aparecen ante mi vista, todos parados. Me gustaría pensar que, debido a la lluvia, mucha gente no ha podido ir en bici hoy, y por eso han cogido coche, pero la bastarda de la alcaldesa ya se ha ocupado bien de que sólo se pueda ir en bici por cuatro parques de mierda, luego eso no debe de ser. El transporte público no moja a nadie, confío en que nadie lo haya cambiado por el coche por cuatro nubes de nada. Que alguien me corrija si dieron un parte meteorológico de lluvia ácida para hoy, entonces me callo.
No, debe de ser que en cuanto caen dos gotas de mierda, al valencianito de sol y playa se le cruzan los cables y se hostia con el primer coche que tiene delante, o no pasa de 40 en autopista, presa de un ataque de pánico.
También sospecho que la gente se multiplica al mojarse, como los Gremlins, pero esto aún no lo he confirmado visualmente. Conmigo no sucede, ya lo adelanto.
Pues eso, nada más, ya me he cansado. Con estas dudas me voy a la piltra.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Anuncios que dan puta grima



¿A quién no le toca los cojones que intenten hacerle reír tratándolo como a un retrasado? ¿A quién no le jode mogollón ir a un sitio y coincidir casualmente con un rebaño inmenso de gilipollas que han ido a ver allí algo que a ti te la suda? Pero bueno, volviendo a la primera pregunta, que es la que va con el post: ¿qué demonios ocurre hoy en día con la puta publicidad? ¿se han vuelto locos? ¿soy el único que tiene una lista negra de productos que no comprará jamás porque se murió de asco viendo sus anuncios?

Entiendo eso de que en el mundo de la publicidad lo importante es que se hable del producto, no importa cómo. Pero se les escapa algo. El objetivo no es sólo popularizar un producto, es venderlo, joder. Y un boca-oreja, como le llaman ahora, se entiende que es positivo si se habla bien del producto. Ahora mismo, me dispongo a echar un montón de mierda sobre unas cuantas marcas que han hecho unos spots insufribles. Esto supongo que constituye un boca-oreja desastroso para las compañías afectadas (en realidad no, pero sólo porque no me lee ni mi gato), pero es lo que hay, y bajo mi humilde opinión, no es lo que se busca en ningún anuncio, he aquí la paradoja de hoy. Así que seguidamente relaciono lo que no soporto de un anuncio (intentaré hacerlo por bloques, pero saldrá lo que salga):

1) Anuncios sencillamente subnormales: anuncios en los que sale alguien haciendo el subnormal, o diciendo subnormalidades para captar tu atención.

- Anuncios de Línea Directa; el pobre hombre que dobla a Peter Griffin no se ha visto obligado a decir más memeces en 7 temporadas que lleva cascando sus diálogos. El tono desganado y sin matices con el que habla se debe probablemente a que se ve obligado a hacerlo totalmente borracho. Por lo que respecta a los tres subnormales mudos del tirí-tirí-tirí, comentar que me hace más gracia ver a un gato chafado en la carretera (y tengo uno). Un seguro que nunca me haré.
- Anuncios de Trina, los que se mojan de lo lindo con la generación de los 80, que confunden desenfado con tontuna oligofrénica. El mensaje que saco yo de ellos es el siguiente: Los jóvenes que cuentan con entre 25 y 35 años son unos moñazos ingenuos pusilánimes que pasan el rato pensando en mierda con una sonrisa de oreja a oreja. Oye, que igual tienen razón, pero no me parece un buen discurso para vender un producto a esos jóvenes. Lo dicho, anuncios musicales con orgías de estulticia.

2) Anuncios de espabilaos: anuncios que presentan a un tío resalao y descarado como estandarte y modelo de identificación o wannabe del target con la marca. El problema es que los publicistas se quedan faltos de garra, o pretenden llagar a tanta gente, que queda un personaje más tonto que su puta madre:

-Anuncios de Fanta, y no hace falta que diga más. ¿Quién no ha soñado con ver al idiota ese que con poco se lo monta linchado hasta quedar tullido? ¿soy el único que lo ve tan tontolnabo que le pone la piel de gallina?. Es decir, ninguna de las cosas que le pasan son especialmente guays, él no es guay en absoluto y el anuncio, en general, es muy irritante. La estúpida musica ayuda a sacar lo peor que llevas dentro. El mensaje que lanza es "cuidado con ir por la calle con un bote de Fanta, pueden pensar que eres imbécil".

-Anuncios de San Miguel. Los publicistas de San Miguel son un auténtico referente de gilipollería. Las versiones de Paquito el Chocolatero y los topicazos ramplones para paletos endogámicos no son una mala racha de la firma. El último gilipollas de la marca, el payaso ese que un día se harta de todo y se va con su cara de lerdo a encontrarse con gente de distintos países, cuenta con lo más glorioso de los anti-anuncios cerveceros: un tío que va de sobrao y de majete, rajando con clichés chabacanos de países a los que les va mejor que a nosotros, concluyendo que lo nuestro es lo mejor porque sí.
Es una pena, porque de las marcas baratas, sinceramente es la que más me gusta, quizá sin esa losa publicitaria que soporta vendería como churros ella sola.

-Tinto de Verano La Casera: "Mariano, que sin Tinto..., no hay verano". Me acaba de dar un escalofrío tecleándolo, os lo prometo. Es todo tan... puagh. ¿Por qué quieren que asocie su tinto de los cojones con lo más vergonzoso de nuestra cultura? Gente abigarrada y panzuda tirada en una hamaca sin hacer nada, familias numerosas de gente típica de la que nace, se reproduce y muere en estampas obscenas de ocio veraniego, y lo más grande del patrimonio español: el binomio listillo-tontillo. Hay una serie de personajes listillos, que se supone que tienen que caer simpáticos (son los que dicen "Mariano, ...") con menos personalidad que el papel del culo, y unos personajes tontitos (el propio Mariano), que son los que se llevan las collejas y las mofas por toda la cara. Esto a los españoles les flipa, es un fundamento del humor patrio que ha funcionado sin descanso desde que España es España. Para rematar, añaden toques de humor de nivel como una peluca que sale disparada al caer un rayo. Para quitarse el sombrero.

3) Anuncios que tienen por objetivo dar repelús. Yo no sé qué les han contado a estos publicistas en la facultad sobre nuestro comportamiento, pero os juro que la sola visión de una de estas marcas por la calle me revuelve el estómago, funcionan como un auténtico repelente.

-Anuncios de ING Direct: estos hijos de puta lo ponen muy difícil para abrirse una de sus cuentas sin sentirse un cretino. Arrancaron con su insufrible tema "We got the hole world in our hands", sacada de un vinilo que grabó un grupo inglés junto con un puto equipo de fútbol (de ahí el tono mongoloide de las voces), lo que a su vez era un destrozo de una canción tradicional gospel.
El tono de la canción era de un aborregante que daba miedo, sobre todo viniendo de un banco. Perdonadme, pero los mensajes de tranquilidad y buen rollo de parte de un banco me ponen los pelos de punta. El título de la canción tampoco me parece lo más apropiado para vender un banco.
Ahora continúa con su campaña "Ya lo sabía", confirmándose como una de las entidades más gilipollas del entorno comercial global. Son anuncios de corte humillante que apelan al amor propio cancelando todas las cuentas que se tengan allí.

-el de la Mutua Madrileña: Te levantas un día de buen rollo, reconciliado con todo, amando al prójimo y con ganas de salir y ver mundo, y de repente te sale el gordo este de los cojones, larga eso de Sooooy! con su mierda de voz engolada de opereta, y se queda con una sonrisa tonta como si acabara de obrar un prodigio. Y te ha jodido el día, en serio, ya eres todo odio hasta que te vas a dormir. No hay derecho. Una vez superas eso ya te da igual todo, los sectarios fanáticos que cantan con fervor rockero el mierdoso mantra de adhesión a la compañia, la familia vonosa que invoca la misma ponzoña para que interceda ante las adversidades de la carretera... joder, es que estamos hablando de una puta COMPAÑÍA DE SEGUROS... ¿nadie se dio cuenta de lo siniestro que suena eso de "Soy de la Mutua"?

En fin, me dejo muchos en el tintero, y de seguro es un tema actualizable y continuable. Y, a todo esto, ¿cuales creéis que me he dejado? ¿algún comentario sobre lo dicho?